"...y no deseo más que mi locura "

miércoles, 7 de abril de 2010

bad boys

Todos, bueno la gran mayoría, nos hemos enamorado alguna vez de alguien que nos hizo mal pero que no sabemos bien porque no podemos olvidar y secretamente seguimos de algún modo queriendo (por favor asientan con sus cabezas mientras leen esta oración y digan si frente a sus computadoras así no me siento como la única boluda masoquista que sigue enganchada con alguien que se portó mal conmigo).
En general hay un componente un tanto lujurioso que entra en juego a la hora de guardar en nuestra memoria a estos seres que ocuparon en nuestras vidas un espacio temporal sumamente desproporcionado con el tiempo que ocupan en nuestras mentes(es decir, los vimos a lo sumo un mes y ya hace mas de un año que sólo los recordamos).Son por alguna misteriosa operación de nuestra psiquis , asociada con ese costado masoquista que muchos tenemos (y que algunos ejercitamos más que otros) inolvidables amantes que de vez en cuando evocamos.
“No pensé” “Me dejé llevar” “Fue un error” intentamos justificarnos ante los demás y ponerle fin a un tema que sigue cavando hondo en nuestro interior porque bien sabemos que pese a que todo salió al revés de lo que deseado hubo algo que nos sedujo de esa situación y que en algún punto nos hizo bien (me encantaría tener en este momento el emoticon del msn del guiño de ojo porque si son como yo ya se en lo que están pensando …en una total complementariedad del alma )

Nos desvivimos pensando por qué con todo el daño que nos hicieron seguimos pensando tanto en ellos, tratamos de odiarlos, de olvidarlos, y aunque nuestras amigas nos repitieron una y mil veces que no gastemos un segundo más en ellos, que la cortemos , es más nos han vedado el tema cada vez que intentamos sacarlo en alguna charla (a mi hasta me da vergüenza decirle a mi psicóloga que sigo pensando en esa persona y eso que le pago por escucharme jajajjaa) sabemos que si los vemos sólo podríamos pensar en lo bien que les queda esa chomba azul (y si el azul y el verde le quedaban tan bien)
“Basta, basta basta” “ya fue, ya fue, ya fue” “él ni se acuerda de vos, el ni se acuerda de vos, él ni se acuerda de vos” son algunos de los mantras que profesamos cuando nos sentimos terriblemente tentadas de mandarle un mensajito de texto.Nos volvemos monjas de clausura y reprimimos cada impulso y hasta las palabras desaparecen a fin de negar su existencia por un rato nomás. Pero… lamentablemente somos perfectamente concientes de que nos hacen mal, de que difícilmente podríamos ser felices a su lado (bah! a menos que se dieran un terrible golpe en la cabeza, amnesia total para siempre, desarrollaran una nueva personalidad y se reencontraran con nosotras nuevamente en un contexto totalmente diferente…. quién sabe…puede pasar , no?...los milagros existen) y eso nos destruye….porque aunque el conocimiento es maravilloso a veces la ignorancia es una bendición