En el viaje de auto conocimiento empecé a dudar de mi GPS. Al ver que me conducía por extraños caminos, los peores caminos diría yo, para llegar a destinos turbios me vi en la obligación de reprogramarlo.
Ahora me conduce por atajos que, aunque no me llevan directamente al lugar que deseo, me acercan a algunas estaciones y paradas interesantes en las que obtengo algunas provisiones para continuar en la ruta. Sin embargo, esta semana volvió a descalibrarse(se que sonará extraño, un poco paranoico quizás, pero a veces creo que estos aparatejos tienen un cerebro propio y que se complotan, desafiando a sus creadores, para complicarnos un poco la vida). En la pantalla, el mapa de las calles se vio interferido por imágenes borrosas, instantáneas de un tiempo pasado, proyecciones de un futuro inexistente, …La voz de la gallega fue reemplazada por un mundo de canciones que presupongo disfrutarías. Yo, terca y testaruda, aferrada a mi misión de olvidarte, decidí no prestarle atención a las señales. Es un desperfecto pasajero-me repetí una y otra vez. Yo misma había arreglado el GPS. Había cargado los nuevos mapas eliminado la calle Paraguay para siempre, asegurándome que de ninguna manera tu puerta apareciera en mi camino. Pero es misterioso el mundo de la tecnología… (perverso yo diría, por eso le digo no a los celulares) Ayer me pareció verte, pero no quise creer que mi propio GPS me estuviera haciendo eso!!! Llevándome a un destino que yo no había programado, un destino que estaba borrado por razones de preservación mental y espiritual…¡¡¡encima conducirme ahí en medio de la tormenta!!! No, no. Mi GPS no podía odiarme tanto. Pero hoy, comprobé que ese maldito radar evidentemente me desprecia, porque en medio de truenos, relámpagos y gotas de cómo diez centímetros de diámetro volvió a ponerte en mi camino (y tan hermoso estabas con el pelo mas corto)
EVIDENTEMENTE A MI GPS SE LE OLVIDÓ LA PARTE DE "RECALCULANDO"
viernes, 28 de mayo de 2010
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